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Llevar una vida activa

El movimiento físico favorece la relajación y como consecuencia un buen descanso, sobre todo si se lleva a cabo en la madrugada. Si se prefiere la noche, mejor hacer deporte al menos de 2 a 3 horas antes de acostarse, de lo contrario el riesgo es elevar la temperatura del

cuerpo, liberando demasiada adrenalina y obteniendo exactamente el efecto contrario. No hay necesidad de llevar a cabo actividades difíciles, incluso un simple paseo está bien, lo importante es que sea agradable.

Sigue el ritmo

El cuerpo sigue el ritmo circadiano de nuestro reloj biológico que da una vuelta completa en 24 horas. Entre los procesos fisiológicos encontramos las horas diarias de sueño y vigilia. Estos están influenciados por factores internos

y externos (por ejemplo: luz/oscuridad). Establecer una rutina e ir a la cama y levantarse siempre a la misma hora, también durante el fin de semana, puede ayudar a regular el ciclo sueño-vigilia.

Reduce el uso de la computadora y la televisión

Trabajar en la computadora o ver la televisión en la noche antes de ir a dormir estimula la actividad del cerebro en el momento del día en que necesitamos relajarnos y prepararnos al

reposo. Facebook, correo electrónico, televisión y la computadora no son la mejor solución para garantizar un descanso saludable.

Utiliza la cama sólo para dormir (o hacer el amor)

La cama es para dormir, no para ver la televisión, comer, trabajar, estudiar o leer. Incluso un buen libro, de hecho, estimula el cerebro. Mejor leer en el sofá o en una poltrona en la sala de estar

 

o ir a la cama sólo cuando el sueño se acerca. Si te resulta difícil conciliar el sueño, en vez de dar vueltas en la cama, levántate y vé a la sala; evita permanecer en la cama despierto.

Evita, reduce o anticipa la siesta

Una buena siesta es buena para la salud, mejora la memoria y la concentración, mejora la creatividad y reduce el estrés.

 

Es útil no abusar de ella a fin de no afectar negativamente el sueño nocturno.

Evita el uso de la cafeína, alcohol y tabaco en la noche

Las bebidas que estimulan el sistema nervioso comprometen la calidad de nuestro descanso, ya que aumentan el ritmo cardíaco y pueden mantenernos despiertos y despertarnos durante la

 

noche. No beber alcohol antes de ir a la cama por la noche es una buena estrategia para garantizar una mejor noche de sueño.

La luz solar

La exposición a la luz solar estimula la producción de melatonina, una hormona necesaria para regular el ciclo sueño-vigilia. Trata de exponerte a la luz solar media hora durante el día, tal vez

dando un paseo al aire libre temprano por la mañana o durante la hora de almuerzo. Recuerda que la luz solar también tiene un efecto positivo inmediato en el estado de ánimo.

En las horas nocturnas

La luz, aunque débil, molesta nuestro sueño. Para dormir bien, mejor correr las cortinas y apagar todas las luces led de la tableta, computadora, teléfonos celulares y similares ya que

 

bajan los niveles de melatonina, “la hormona del sueño”. Controla también la temperatura de la habitación: no debe ser ni demasiado caliente ni demasiado fría (entre 18 y 20 grados centígrados).

Aliméntate bien

Una dieta pesada hace que el sueño sea difícil y perturbado, sobre todo en la comida de la noche. Del mismo modo, no es aconsejable ir a la cama con el

 

estómago vacío. Como siempre, hay que encontrar el equilibrio. Una comida ligera o a base de frutas y verduras asegura un sueño tranquilo.

Evita despertadores con sonido agresivo

Una alarma estresante y agresiva hace que tu día inicie de manera desagradable.

 

Prefiere mejor melodías ligeras y armónicas para un suave despertar.